|
|
| Fecha: Jueves, 18 Agosto 2011 |
« Anterior | Siguiente » en Adolescentes |
![]() |
En el cole. habia un cura qaue se tomaba mi leche, me acostumbro tanto que pese al tiempo lo extraño por las ricas mamadas que me daba.
Igorth |
  |
A mis trece años cursaba el último año de primaria, en un cole. De curas Jesuitas, a esa edad era muy travieso (sigo siendo travieso) por ello no le ponía dedicación a mis estudios y mis notas no eran de lo mejor.
Era norma del cole. Las misas de todos los viernes y note que mis compañeros que eran devotos y comulgaban a diario tenían las mejores notas y gozaban de la estima de los curas del cole. Esto me llevó a asistir a todas las misas y a comulgar con frecuencia, para ello tenía que cumplir con la bendita confesión, según los curas para limpiar mis pecados (a esa edad no los tenía, ser travieso no me volvía pecador).
Una tarde me toco confesarme con el cura Anselmo, joven él de muy bonita pinta, alto, blanco con carita de mujer y de modales finos, delicados, (no sabía que era homosexual), terminé mi confesión y mi casi único pecado fue como el todos los niños a esa edad jugar con mis genitales. Fray Anselmo entre la penitencia que me dio (imbéciles como penitencia me daban de que rece, como si rezar fuere una penitencia) a parte de rezar tres padre nuestros y tres avemarías que después del colegio lo buscara en la Comunidad (zona privada donde viven los curas), ya que él quería hablar con migo.
No sabía que Don Anselmo nos espiaba en los urinarios, tenía un recoveco detrás de los baños por donde nos observaban, él sabía que niños teníamos el pene más desarrollado, y el mío es muy bien desarrollado.
A las 5 de la tarde al sonar la campana dando por terminada la jornada del día, vi que Don Anselmo con sus registros de notas bajo el brazo subía al tercer piso donde está la comunidad religiosa, al mirarme me hizo una seña con la cabeza, como recordándome la penitencia.
Era costumbre de los Jesuitas reunirse era la capilla del colegio todos los días a las 5.30 de la tarde paras las oraciones finales del día, supuse que el cura no disponía de mucho tiempo y me apresure a subir tras de él, me esperaba y haciéndome cariños en la cara y la cabeza me dijo, pasa Robertito quiero hablar contigo.
Su dormitorio, finamente decorado, todo en su lugar con un agradable olor que invitaba al relax y descanso, parecía una habitación de los hoteles de 5 estrellas donde nos alojábamos cuando íbamos de viaje, toma asiento me dijo, mientras se quitaba la sotana larga y negra que los caracteriza, mi sorpresa fue que no llevaba pantalones, lucia unos calzoncillos muy bonitos que resaltaba su armónico cuerpo muy bien cultivado y una camisa blanca de seda muy corta.
Robertito, estoy preocupado por dos cosas, tus notas no son nada buenas y es posible que repitas el año y la otra es ¿cómo es que juegas con tus genitales? Muéstrame como lo haces, me asombré me puse colorado y quede medio turbado, no me esperaba esa pregunta, se acerco y cariñosamente me beso en la mejilla con un beso largo, profundo mientras acariciaba mi cabeza que estaba a punto de explotar, no te confundas recuerda que soy tu confesor y al confesor se le cuenta todo.
Quiero ayudarte, enséñame como lo haces, ante la insistencia, saque mi miembro que estaba reducido a su más mínima expresión, pese a ello lucía atractivo y agradable, el cura lo cogió y me lo remango hasta el fondo provocando una intempestiva erección, a la par que decía Dios mío es más grande de lo que creía, comenzó a masturbarme suavemente mientras me decía ¿así es como juegas con él? Si Don Anselmo, y te gusta, si Don Anselmo, ¿Cuántas veces al día? Tres o cuatro Padre, y ¿en todas las veces votas leche? Si padre en todas, y ¿te gusta? Mucho padre mucho, ¿te gusta lo que estoy haciendo?, mientras se introducía mi pene a su boca que reventaba en su funda.
Me estuvo succionando unos escasos minutos provocándome el orgasmo más placentero que había experimentado en mi vida (creo que hasta ahora), llenándose la boca de mi abundante y espesa leche que antes de tragarla la saboreo durante buen rato, recogiendo con sus largos dedos blancos el semen que salía por sus comisuras e introduciéndolo a la boca.
Note a través de sus calzoncillos que su pene estaba muy erecto y quería salir de su cárcel, pero permaneció preso, sin poder manifestarse.
Roberto, ya no tienes problema, yo me encargare de ti, tus notas están garantizadas, pero estudia lo que puedas y en las tardes me encargare de este travieso que te inquieta y te obliga a jugar con él, ya no lo hagas, si te ha gustado esta reunión, nos veremos en el recreo detrás de la cafetería, te estaré esperando todos los días.
Igorth.
Ultim actualizacion el Sabado, 1 Octubre 2011 por admin
|
|
Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y
supondrá una mejora en la calidad general de la web.
Gracias! |
Valoración
0 Votos
|
|
|
| |
| |
3415 usuarios registrados
1250 relatos publicados
42 relatos en espera
|
|
|
| |
|
Los comentarios estan habilitados solo para usuarios registrados, puedes registrarte haciendo click aquí