Este relato corto es otra de mis fantasías vividas con Yolanda
Salimos las dos juntas de casa, partícipes de una misma complicidad, la de compartir la ropa interior. Pues habíamos convenido en que aquel conjuntito amarillo de ropa interior nos quedaba a las dos, pero que se veía mejor si lo compartíamos las dos al mismo tiempo, entendiendo además que así, íbamos a plasmar una más de nuestras fantasías.
Yo me había puesto el sostén y tú llevabas el calzón. Cuando ya habíamos salido, yo sentí la falta de mi prenda interior en las entrepiernas, pude sentir en mi partecita el borde de la costura de en medio del pantalón deportivo que me había puesto, me producía un leve escozor que me conducía a la excitación, más cuando pensaba que tu llevabas las tetitas sueltas.
Más tarde tú me habías confesado que tus pezones se rozaban con la tela gruesa de la camiseta que llevabas puesta y que se erguían como conos. Y que te excitabas aún más cuando pensabas en mí y tus pezones terminaban poniéndose duros. En fin, que al terminar el día, las dos terminamos exhaustas e inundadas por nuestras descargas. Y todo, por cumplir con una más de nuestras ardientes fantasías.
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